EL PASO DE LAS ESTACIONES

RESERVA NATURAL LAGUNAS DE VILLAF�FILA

     

 
     

Aqu� las estaciones se marcan con el reloj de los trabajos peri�dicos en el campo, arando, sembrando, segando, amaneciendo con los ganados en los rastrojos, y se mide con el reloj de las aves que van y vienen o se quedan, en su ciclo anual de reproducci�n. En la Reserva, merece la pena contemplar el paso del tiempo, pues cada etapa descubre un paisaje diferente, paisajes que parecen repetirse a�o tras a�o, pero que nunca son los mismos.

Mural representativo de la Reserva Natural de Villaf�fila, sus avutardas y �nsares comunes "Patas", las lagunas, pastizales, campos palomares y  Otero de Sariegos

 

A lo largo del a�o, con el paso de las estaciones, una serie de acontecimientos van caracterizando, con notables contrastes, la llanura cerealista y la zona lagunar.

Primaveras breves y en ocasiones lluviosas, rigores estivales con elevadas temperaturas, oto�os suaves y tranquilos y los inviernos crudos y prolongados  se dejan sentir en estas tierras �ridas y pardas, donde la uniformidad del paisaje prolonga la l�nea del horizonte.

Primavera, el momento de m�s colorido de la Reserva donde su tono verde resalta con el agua de las lagunas, y los campos de amapolas se hacen notar, junto a los palomares

 

 La floraci�n, las espectaculares ruedas de las avutardas, el griter�o del pasar nocturno de gansos y grullas, o la invernada de miles de al�udidos y fring�lidos dibujaran cada a�o el entorno sucederse de las estaciones.

En esta tierra la ligaz�n al medio humano es patente y muy estrecha, creando dualidades que con el tiempo se han hecho indisolubles: Avutardas y Alfalfa, Cern�calos y casas, Liebres y Galgos... conservaci�n y desarrollo. Una ligaz�n no exenta de conflicto que suele poner en la balanza las decisiones sobre los recursos econ�micos, el eterno debate.

Quien por primera vez se detenga en el paisaje de la Reserva de las Lagunas de Villaf�fila y reciba de repente un viento g�lido o t�rrido, sin t�rminos medios, est� obligado a definir al instante la sensaci�n y seguramente no ser� una descripci�n emocionada.

Pero, demos tiempo, y una vez acostumbrados a este entorno aparentemente tan poco acogedor, demasiado abierto, demasiado amplio, podemos comenzar a observarlo y descubriremos que pocas veces se ha dado una conjunci�n tan rica entre el hombre y la naturaleza.

A�reas de observaci�n primavera - verano

 

 LA PRIMAVERA

La primavera tiene su llegada oficial el veintiuno de marzo, pero por esas fechas todav�a los campos amanecen blancos, abrasados por la  helada. Los �rboles permanecen desnudos, como si no quisieran despertar de su largo sue�o invernal  aparentemente el invierno a�n vive.

En las lagunas y lavajos se concentran numerosas an�tidas, �nsares, ya gran n�mero a realizado su viaje de regreso a sus lugares de cr�a, miles de kil�metros al norte.

Las primeras notas de vida y renovaci�n se har�n notar, las flores anunciar�n un a�o m�s que la primavera ha comenzado en la Pseudoestepa cerealista y las lagunas.

El sol luce triunfante en un azul pur�simo, la luz y el calor hacen vibrar la flora y la fauna de la llanura, salir de su letargo y renacer a la vida. Pero esto no es m�s que un atisbo y enga�oso anticipo de la primavera, de la noche a la ma�ana, unas heladas tard�as ser�n implacables y har�n enmudecer a esa falsa primavera.

Los cultivos renacen con las primeras lluvias.

Algunas de las aves esteparias comienzan a sentir en sus cuerpos unos de los momentos m�s importantes de sus vidas. Es la hora de cumplir la misi�n de perpetuar la especie.

Grupo de avutardas hembra

 

Las Avutardas ser�n las m�s madrugadoras en iniciar las paradas nupciales, a finales de marzo, los grandes machos exhibir�n sus vistosos plumajes, pavone�ndose ante las hembras que miden y esperan en las alfalfas. Comenzara entonces uno de los espect�culos m�s sobresalientes de la llanura cerealista: las �Rueda de los Barbones�, un espect�culo donde el macho abriendo sus alas envolvi�ndolas, se pavonea

Aunque las aves esteparias son tempranas en iniciar las paradas nupciales, son tard�as en la nidificaci�n, porque han de esperar al crecimiento del cereal y otras plantas que les protejan sus nidos situados en el suelo.

Poco a poco, el canto de numerosas especies invadir� el cielo y el tapiz verde de los campos de cereal cubrir� la llanura en contraste con el arce tostado de los barbechos. Alondras y calandrias emitir�n sus prolongados cantos desde el azul, mientras la perdiz entre febrero-marzo forma sus parejas durante el cual los machos libran furiosos combates para controlar el plantel de hembras y emiten su caracter�stico reclamo, desde proclamar� a sus vecinos sus ansias de cr�a su estaci�n de celo se sit�a entre los meses de abril y junio, la nidificaci�n se efect�a desde mediados del mes de mayo hasta finales de julio. En el nido de halc�n peregrino, situado en un peque�o tajo fluvial, rebullen tres o cuatro polluelos diminutos.

Cogujada com�n a principios de abril pone entre 3 y 6 huevos muy manchados de oscuro que eclosionan tras 13 d�as.

La vegetaci�n, a medida que la primavera avanza despu�s del letargo invernal, los d�as se hacen m�s largos y luminosos y la escasa vegetaci�n natural refugiada en cunetas y bald�os comienza a desarrollarse, reverdecer  y florece de blancas magarzas y amapolas encendidas.

Alfalfa  sembrar eligiendo un periodo de lluvias cercanas y sin heladas, y las ya sembradas de a�os atr�s se siegan a partir de mayor, un a�o bueno suele das tres cortas.

A finales de abril y primeros de mayo nace la afamada manzanilla de Villaf�fila, que los suelos le dan un caracter�stico olor cuanto m�s cercana a las zonas lagunares  m�s intenso es, que no pasa desapercibido al igual que su sabor.

Campo de manzanilla inconfundible con sus hojas blancas, y su copetillo amarillo

 

La vegetaci�n lagunar comienza a desarrollarse y reverdecer. Las diferentes caracter�sticas ecol�gicas de cada especie permiten su separaci�n espacial:

Zonas inundadas

Casta�uela (Scirpus spp.)

 

Espada�a (Thypha angustifolia)

Orillas

Gram�n (Aeluropus littoralis)

Zonas raramente inundadas

Guarrapo (Suaeda vera).

 

Tamarisco (Tamarix gallica)

 

Espada�a (Thypha angustifolia)

 

Los alcaravanes, reci�n llegados migraci�n (marzo mayo) es m�s abundante, con grupos de varias decenas de aves, nidifica en abril, buscan un rinc�n escondido donde anidar en un hoyo excavado en la arena, mientras que el macho de sis�n, vestido de gala, se instala en sus parcelas nupciales, los machos emiten su reclamo caracter�stico de abril a mayo para atraer a las hembras, los machos realizan llamativas exhibiciones, en las que dan saltos en el aire y patalean, en esta �poca cr�an las hembras.

El aguilucho llaga de �frica, que llega a sus lugares de cr�a desde finales de marzo y durante todo el mes de abril cenizo, ocupando para criar campos de cereal, anida en el suelo se abandona a sus nupcias volatineras en las que entregar� una presa a la hembra en pleno vuelo.

Por los arroyos, regatos y lagunas fluyen las aguas de las �ltimas lluvias, cuando las condiciones ambientales del invierno y la primavera han permitido la existencia de agua suficiente, los anfibios salen de sus refugios invernales para desplazarse hacia las zonas h�medas y comienza la �poca reproductora, la rana com�n que con sus cantos ensordecen las noches de primavera se escucha a distancia.

Procedentes de �frica, Golondrinas y aviones habr�n invadido las casas de los pueblos, donde un a�o m�s, comenzaran la reconstrucci�n de sus nidos de barro. En el viejo nido, situado en la espada�a de la iglesia ya hay cig�e�os.

Golondrinas

 

Los Cern�calos Primilla empieza la cr�a, abril-mayo lo hace formando colonias en edificios, retornan a los huecos de los tejados etc., en Otero de Sariegos se encuentra la mayor colonia de Castilla y Le�n.

La Ganga se  reproduce  de abril a agosto, con frecuentes puestas de reposici�n por la p�rdida de nidadas., sobre nidos en el suelo. Los pollos abandonan el nido nada m�s nacer pero no vuelan bien hasta pasados unos dos meses.

En estos meses primaverales un gran n�mero de especies van a utilizar a estas zonas como a�rea de nidificaci�n, todas las especies est�n dedicadas a las tareas de la reproducci�n que se afana en la construcci�n de sus nidos, la incubaci�n de huevos y la alimentaci�n de sus cr�as entre las que destaca La Focha, �nade real, Cig�e�uela a retomar las isletas para colocar sus nidos de las lagunas, la Polla de Agua, el Chorlitejo, etc. se cortejan, Gangas y Ortegas nidificante de abril a junio, en los campos agr�colas en el suelo. alondras y calandrias han elegido el lugar donde ubicar sus nidos, incluso algunas ya incuban y en los nidos de halcones y cig�e�as los pollos est�n enca�onando. Ahora la llanura cerealista es una explosi�n de vida.

Grupo de fochas

 

Cuando las condiciones ambientales de invierno y la primavera han permitido la existencia de agua suficiente, los anfibios salen de sus refugios invernales para desplazarse hacia zonas h�medas y dar comienzo a la �poca reproductora. Destacan el sapo corredor y el Sapo de espuelas que sus cantos ensordecen las noches de primavera.

Topillos, hay a�os que las condiciones de reproducci�n es tan prolifera, que invaden los campos, pasando a ser una plaga.

Aves en primavera:

La relaci�n de especies que se cita a continuaci�n se encuentran durante toda o alguna parte del a�o en la Reserva.

Avutarda (Otis tarda)

Cig�e�a blanca (Ciconia ciconia)

Sis�n (Tetrax tetrax)

Cig�e�uela (Himantopus himantopus)

Ortega (Pterocles orientalis)

�nade real (Anas platyrhynchos)

Halc�n peregrino (Falco peregrinus)

�nade silb�n (Anas penelope)

Cern�calo vulgar (Falco tionunculus)

Cerceta carretona (Anas querquedula)

Ratonero (Buteo buteo)

Cerceta com�n (Anas crecca)

Mochuelo (Athene noctua)

Garza real (Ardea cinerea)

Milano negro (Milvus migrans)

Esp�tula (Platalea leucorodia)

Perdiz (Alectoris rufa)

Codorniz (Coturnix coturnix)

Cern�calo vulgar,

etc.

 

La manzanilla ya totalmente germinada est� en su punto de recolecci�n, que se hace entre finales de mayo y principio de junio, los habitantes de la Reserva bien conocedores de sus propiedades y como cuando y como debe "apa�ar" puede ser a mano o a trav�s de un rastrillo, muchas casas recogen para su uso personal, otras las recog�an para su venta a otros particulares o en ferias y ganar alg�n dinero, los �ltimos de estos recolectores en Villaf�fila han sido el matrimonio D. Dionisio Alonso "Tabar�s" y D�a. M�. Angelines Fern�ndez, despu�s de recogida, era secada a la sombra, al sol la achicharra, se llenaban muchas cortinas y portaladas al secado, era un andar por el pueblo esos d�as emanando a manzanilla, por �ltimo se escog�a para quitar las impurezas, y lista para tomar.

Primavera - Verano en la Lagunas de Villaf�fila

 

EL VERANO

El verano es productivo en todos los sentidos.

Como aut�nticos quijotes, los cardos brotar�n vivazmente en todos los terrenos secos e invadir�n los campos sin cultivar, convirti�ndose con sus flores de vivos colores, en un verdadero s�mbolo y adorno de la �poca estival.

Los campos de cereal en julio han cambiado de color. En muy pocos d�as los trigales y cebadas que eran verdes se han tornado de color amarillento, el cereal est� a punto para ser cosechado. Los fuertes calores de este mes agostan las plantas en los bald�os y el agua empieza a escasear.

Enseguida irrumpir�n las cosechadoras y a su paso quedar�n los campos desnudos, el Cern�calo vulgar durante la cosecha del cereal aprovecha para sobrevolar cerca de las cosechadoras para cazar a los insectos.

Las rastrojeras dominar�n el paisaje. La sequ�a estival se adue�a de todo. En las horas centrales del d�a bajo un sol de justicia, la llanura se queda muda, todos sus habitantes se defienden del infernal calor, restringiendo su actividad a las horas m�s frescas del amanecer y atardecer.

Campos de la Reserva en verano, la sequ�a estival se adue�a de todo

 

Las nuevas generaciones inician un peligroso peregrinaje por estos campos y muchos de los nacidos f�ciles presas de numeroso predadores. Hembras con sus polladas recorren vigilantes las tierras calientes, donde encontrar�n insectos como saltamontes, grillos etc.

Primeros vuelos de las cig�e�as del a�o.

Se observa con facilidad aguiluchos cenizos que saca a su prole.

Concentraciones premigratorias de cig�e�as.

Lagunas y lavajos la cantidad de agua acumulada disminuye r�pidamente apenas tendr�n agua la mayor�a estar�n totalmente secos. Ahora son mero charcos visitados por los sedientos animales de la estepa. Los anfibios adaptados a las duras condiciones esteparias completan su desarrollo en pocos meses, cuando el a�o es extremadamente seco, la r�pida desecaci�n provoca una gran mortandad de los renacuajos de la especie.

La evaporaci�n del agua provoca el agrietamiento del terreno de las lagunas

 

 En esta �poca se convierte la zona en el reino de las aves esteparias que campan a sus anchas entre los cultivos de cereal, que compart�an el espacio con los reba�os de ovejas que al amanecer pastorean los rastrojos, los pollos nacidos de aves esteparias comen insectos y semillas, en los cultivos reci�n segados, la hembra de avutarda seguidas de sus polluelos, gangas y ortegas se posar�n a varios cientos de metros para de forma siempre recelosa, acudir apeonando a beber y otras muchas aves encontrar�n en estos �ltimos lagunajos, el �nico lugar donde poder saciar su sed.

 

El verano transcurrir� de forma m�s silenciosa, menos bulliciosa que la primavera. Los colores poco vistosos de los j�venes primar�n por los campos, mientras mudan el plumaje los adultos. Este fen�meno se extrema en las an�tidas, que al cambiar de una vez todas sus plumas del ala quedan indefensos vi�ndose obligados a buscar lugares adecuados donde refugiarse, hasta recuperar la capacidad del vuelo, Este periodo recibe  el nombre de �mancada� y los patos �mancones�.

La cosecha ya ha sido recogida en su totalidad y la tierra es una extrema rastrojera, las codornices cantan en la estepa por donde ya entrado el mes de agosto, a mitad de agosto se abre su veda, pasar�n cazadores y perros en busca de las preciadas codornices.

La avutarda se reagrupa de nuevo a finales de verano, de los grupos que se  disgreg� en primavera.

Ortega, visita a primera hora de la ma�ana los bebederos.

Los j�venes alcotanes, ya emplumados, observan desde el nido como sus primos, los j�venes peregrinos, aprenden a cazar, principalmente al�udidos.

Alcot�n

 

 Las Aves dan por terminada el periodo reproductor dispers�ndose por los alrededores.

Al finalizar agosto y durante el mes de septiembre, tras una aparente tranquilidad, los d�as se ir�n haciendo m�s cortos y pronto, con las primeras lluvias, un nuevo movimiento desencadenar� sobre la estepa: para muchas especies de aves la migraci�n habr� comenzado.

Las lagunas en sus prados concentrar� a ciento de cig�e�as, bandos de golondrinas se reunir�n en puntuales dormideros y rapaces como aguiluchos cenizos, cern�calos primillas final de verano m�s abundante y alcotanes, comenzar�n a abandonar sus lugares de reproducci�n. Poco a poco todas las aves estivales ir�n desapareciendo de la planicie castellana.

Aves de verano:

La relaci�n de especies que se cita a continuaci�n se encuentran durante toda o alguna parte del a�o en la Reserva.

Avutarda (Otis tarda)

Azul�n (Anas platyrhjrnchos)

Aguilucho lagunero (Circu aeruginosus)

Garza real (Ardea cinerea)

Halc�n peregrino (Falco peregrines)

Zampull�n chico (Trachybaptus ruficollis

Ratonero (Buteo buteo)

Chorlitejo sp. (Charadrius)

Mochuelo (Athene noctua)

Combatiente (Philomachus pugnaz)

Milano negro (Milvus migrans)

Ganga (Pterocles alchata)

Canastera (Glareola pratincola)

Perdiz (Alectoris rufa)

Ortega (Pterocles orientalis)

 etc.

Codorniz (Coturnix  coturnix)

 

 

Mural de la aves m�s representativas en primavera y verano

 

�reas de observaci�n oto�o - invierno

  

EL OTO�O

Con el oto�o vendr�n las lluvias comenzaran a encharcarse las lagunas, caer�n las primeras hojas, las lagunas y lavajos volver�n a llenarse de agua y el verdor brotar� en cunetas y bald�os. Las ovejas pastorean los rastrojos, Los tractores lentamente alcanzar�n las rastrojeras dejando tras ellos un paisaje de desnudas barbecheras y se afanan en la siembra de los campos principalmente trigo y cebada, algo de avena, alfalfa se hace la �ltima siega, que se guarda la grana para otras siembras o para venta. etc.

El oto�o desviste los �lamos, durante el cual, milanos reales y otras aves, hallan descanso entre sus ramas.

El sol calienta en las horas centrales del d�a, pero durante las noches, claras generalmente y muy serenas, se siente fr�o, a causa de la helada nocturna

Campa�a de siembra del cereal trigo y cebada, sobre mediados de octubre, despuntan los cultivos sembrados que ser�n alimento de algunas aves.

Alcarav�n migraci�n (agosto-octubre) es m�s abundante, con grupos de varias decenas de aves.

Sis�n se agrupa en grandes bandos.

Arranca la caza una tradici�n ancestral que nos llega a nuestros d�as la caza con las carreras incansables y bellas de los galgos tras las liebres por los campos de la estepa que no siempre alcanzan, y que hacen una selecci�n natural de la especie. Tambi�n en la forma de la escopeta con las zonas de espera para el disparo de los gansos, y a ciertas aves como la perdiz donde se vuelve m�s huidiza y sigilosa, aprovechando mimetizarse entre campo que corre que se las desea. Todo tango con galgo con escopeta todo regulado con ley y normas.

Cazador con su pareja de galgos, al fondo la Salina Grande

 

Ocurre uno de los hechos m�s importantes en los ciclos biol�gicos de Villaf�fila, la llegada de los �nsares comunes llamados en la zona "patas" con su vuelo en "V" que procedentes de sus �reas de cr�a situados en el norte de Europa y Rusia, realizan desplazamientos migratorios de varios miles de kil�metros para pasar es invierno con nosotros, lo har�n primero a su llegada encima de Revellinos, que vienen al segundo lugar de invernada m�s importante de la Pen�nsula Ib�rica.

Durante esta �poca, concentraciones de ejemplares pueden observarse en la zona, desplaz�ndose diariamente entre las lagunas y los campos de cereal para su alimento.

 

Mapa de distribuci�n migratorio del �nsar com�n (Anser anser) "Patas"

 

Muchas m�s especies utilizan las lagunas como lugar de invernada y alrededores del campo, s� escuchara el inconfundible paso de las Grullas en grandes bandadas, la Esp�tula, el �nade Silb�n, el Porr�n mo�udo, etc., utilizan las lagunas de Villaf�fila como lugar de invernada.

Grullas en vuelo

 

Las primeras heladas no tardar�n, porque el oto�o en la estepa ser� breve y con ellas las avefr�as, las grajas, los milanos reales invadir�n estos campos.

Aves de oto�o:

La relaci�n de especies que se cita a continuaci�n se encuentran durante toda o alguna parte del a�o en la Reserva.

Avutarda(Otis tarda)

�nsar com�n (Anser anser)

Mochuelo (Athene noctua)

Grulla (Grus gres)

Aguilucho p�lido (Circus cyaneus)

Azul�n (Anas platyrhynchos)

Perdiz (Alectoris rufa)

Garza real (Ardea cinerea)

Aguja colinegra (Limosa limosa)

Chorlitejo oris (Pluvialis squeterola)

Combatiente (Philomachus pugnax)

etc.

 

Oto�o - Invierno en las Lagunas de Villaf�fila

 

 

EL INVIERNO

Un nuevo invierno, todo ir� lento hasta la primavera los campos descansan, pero en ellos bulle la vida. Amanecer� en la llanura cerealista, donde los d�as son muy fr�os con temperaturas bajo cero, por las noches se producen grandes heladas que por la ma�ana cubre todo de un manto blanco, tambi�n se producen frecuentes nieblas, hasta varios d�as sin levantar, cae alguna nevada.

Helada con su cencellada y niebla

 

En las lagunas llenas de agua, con el ruido de las aves acu�ticas e invernantes,  miles de aves procedentes del norte de Europa, irrumpir�n el paisaje invernal  con su paso y sonido peculiar en una inmovilidad fr�a de una tarde de diciembre o de enero.

Bando de p�jaros gran�voros, pinzones en su mayor�a, recorrer�n palmo a palmo sementeras y barbechos en busca de semillas. El veloz esmerej�n, en vuelo rasante, atrasar� la estepa tras alg�n pajarillo que cazar� en pleno vuelo. El aguilucho p�lido con su lento vuelo de cometa, sobrevolar� las tierras en busca de alg�n peque�o roedor. Al atardecer, los milanos reales acudir�n a su dormidero, situado en la peque�a alameda, mientras las avutardas, reunidas en bandos m�s numerosos desde el oto�o, buscar�n un lugar tranquilo donde pasar la noche. El mochuelo, como cada atardecer, se asomar� a la llanura, testigo del eterno sucederse de las estaciones.

Mochuelo

 

Las avutardas generalmente durante el invierno los bandos son mixtos.

El alcarav�n, puede invernar ocasionalmente aisladas en peque�os grupos.

La ortega ,durante el invierno se agrupa en bandos de varias decenas de ejemplares.

La Liebre empieza el celo desde enero a octubre, momento que finaliza la �poca de caza.

A finales de enero y principios de febrero, la mayor�a de estas especies ya han abandonado la zona a sus lugares de cr�a, las precipitaciones invernales llenan las lagunas donde se podr�s distinguir f�cilmente las distintas lagunas que forman este complejo lagunar. Las de mayores superficies son la Laguna Grande, la Laguna de Barillos y la Laguna de Salinas., dando comienzo a un nuevo ciclo.

�nsares comunes "patas" en vuelo por las lagunas

 

Aves de invierno:

La relaci�n de especies que se cita a continuaci�n se encuentran durante toda o alguna parte del a�o en la Reserva.

Avutarda (Otis tarda)

Ganso (Anser anser)

Mochuelo (Athene noctua)

Grulla (Grus grus)

Milano real (M�lvus milvus)

Azul�n (Anas platyrhynchos)

Ratonero (Buteo buteo)

Cerceta com�n (Anas crecca)

Aguilucho p�lido (Circus cyaneus)

Garza real (Ardea cinerea)

Halc�n peregrino (Falco peregrinos)

Pato colorado (Netta rufina)

�nade silb�n (Anas penelope)

Avefr�a (Vanellus vanellus)

�nade rabudo (Anas acuta)

Zarapito real (Numenius arquata)

Pato cuchara (Anas clypeata)

Focha com�n (Fulica atra)

Somormujo lavanco (Podiceps  cristatus)

etc.

Combatiente (Philomachus pugnaz)

 

 


Autor:

Jos� Luis Dom�nguez Mart�nez.

 

Bibliograf�a-Textos.

Cuadernos de la Naturaleza - 3, p�g, 31 a 34.

Edita: Diputaci�n de Zamora 1991.

Autores: Raquel Somero Boyero, Rosa San Segundo Romo. Marta Puebla G�ezmes.Cesar J. Pollo Mateos.

(Estudios Biol�gicos y Medioambiental EBYMA).

Dibujo Color: Fernando Lozano. Dibujo blanco y negro: Juan Carlos Velasco Marcos.

Fotograf�as: Roberto Garc�a, Jos� A. Gonz�lez, EBYMA, Jos� Mar�a Gamazo, Archivo Diputaci�n.

 

Reserva Natural de las Lagunas de Villaf�fila. 2000. p�g. 12 a 15.

Autor - Textos: Mariano Rodr�guez Alonso, Jes�s Palacios Alberti, Ana Mar�a Mart�nez, Jos� �ngel Arranz Sanz.

Fotograf�a: Jos� M�. Diez Laplaza.

 

Tierra de Avutardas - La Llanura Cerealista de Castilla y Le�n. 1995, p�g 35 a 39 y 115 a 131.

Texto: Joaqu�n Sanz-Zuasti y Gabriel Sierra Gonz�lez.

Fotograf�a: Calos S�nchez Gonz�lez y Juan Mart�n Sim�n.

 

Gu�a de las Aves de las Lagunas de Villaf�fila y su Entorno. 1997.

Textos: Joaqu�n Sanz-Zuasti, Tom�s Velasco.

Fotograf�a: Carlos S�nchez

 

Jos� Luis Dom�nguez Mart�nez.

Documentaci�n propia.

 

Fotograf�a y mapas:

Wikipedia: Mochuelo, Alcot�n.

Cuadernos de la Naturaleza - 3, p�g.

Patrimonio Natural J.C.y L,  Red de Espacios Naturales.

Compa��a de Inventario Naturales, S.L.

Mariano Rodr�guez Alonso, Jes�s Palacios Alberti.

Jos� Luis Dom�nguez Mart�nez.

 

Transcripci�n y montaje:

Jos� Luis Dom�nguez Mart�nez.

 

Autorizaci�n y difusi�n. Patrimonio Natural de C. y L.

 

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